Ayto. San Pedro 967 35 80 01

150 Aniversario de nuestro pueblo

Conforme los sevillanos festejan el 150 aniversario de su feria de abril, también nosotros podríamos estar celebrando los 150 años de que se emancipara nuestro pueblo de Pozuelo y empezara la andadura con tal personalidad, dejando de ser un simple núcleo de población anexionado al mismo. En otras crónicas relacionadas con las historia de nuestro pueblo ha sido obligado dejar constancia de que fue el 25 de Abril de 1846, cuando suscribiera el Jefe Superior Político de la Provincia, en virtud de la facultad que le concedía el Art. 106 del Reglamento del 16 de Septiembre último, el escrito por el que designa para que constituyera el primer Ayuntamiento de San Pedro, como primer edil, a dos Agustín Munera.
Suponemos que San Pedro estaría compuesto por aquellas fechas, de un Ermita sin torre alguna, puesto que de la construcción de la torre existente empezó a ocuparse la Corporación Municipal en Octubre de 1887, unas cuantas casonas de los más hacendados del lugar, arropadas por humildes viviendas que carecerían de las más exiguas condiciones de habitabilidad, sus calles de tierra como pavimentación, no pudiendo contar aquellos vecinos de tan elementales servicios, como podían ser el alumbrado, abastecimiento de agua, alcantarillado, locales, escuela, teléfonos,... Se abastecerían de agua del río y de los pozos que hicieron en muchas casa particulares. También dejaremos constancia en esta crónica, como nos inclinamos por creer que San Pedro, con Pozuelo y Peñas de San Pedro, pertenecieron al concejo de Alcaraz, donde perdemos el rastro de antecedentes que nos digan algo de épocas anteriores.
Conforme con el latinajo "dura lex, sed lex" se imponían por aquellos años severas sanciones de dos ducados a los varones que se estacionaban en la puerta de la Ermita para poder contemplar la belleza de las damas a su entrada y salida de las celebraciones religiosas, lo único que sus largos ropajes les permitía exhibir de sus encantos interiores era un poco de refilón los tobillos. Igual sanción se imponía a los que en días laborables sorprendían ocupados en juegos lícitos para los días festivos. Por lo visto aquellas pobres gentes solo eran libres para ejercer un trabajo que sería duro, por las largas jornadas y rudimentarias herramientas de trabajo con las que contarían.

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